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La principal diferencia entre los dos conceptos es que un vector de ataque es la forma específica en que un cibercriminal puede aprovechar un punto de entrada, mientras que una superficie de ataque es el número total de puntos de entrada que un cibercriminal podría aprovechar. Imagine que va a asistir a un evento deportivo en un estadio grande: la superficie de ataque serían todas las entradas posibles por las que se puede entrar al estadio; por su parte, el vector de ataque sería la manera en que usted decide entrar (por ejemplo, por las escaleras o en ascensor).
Siga leyendo para obtener más información sobre los vectores de ataque y las superficies de ataque y cómo puede su organización minimizar ambos para proteger los datos de los cibercriminales.
¿Qué es un vector de ataque?
Un vector de ataque es cualquier forma posible de acceder a la red o los sistemas de una organización. Se trata del método específico que utilizan los cibercriminales para obtener acceso no autorizado. Cuando hay muchos vectores de ataque, la superficie de ataque es más amplia, por lo que el cibercriminal tiene más opciones para acceder a la red de la organización.
Ejemplos de vectores de ataque habituales
Algunos de los vectores de ataque más habituales son el descifrado de contraseñas poco seguras o vulneradas y la infección de dispositivos con malware. Los cibercriminales pueden acceder fácilmente a la red de una organización descifrando una contraseña poco segura de cualquier empleado. Pueden lograrlo mediante varios tipos de ataques en torno a las contraseñas, como los ataques de fuerza bruta o de relleno de credenciales. Una vez que logran descifrar la contraseña del empleado en cuestión, pueden acceder sin autorización a los sistemas de la organización.
Otro método que utilizan los cibercriminales para acceder a los datos de una organización es infectar los dispositivos de los empleados con malware, un tipo de software que puede dañar o robar datos. Si un empleado hace clic en un enlace no solicitado o descarga contenido sospechoso, el malware puede instalarse en su dispositivo sin que lo sepa. Con ello, los cibercriminales logran acceder a su dispositivo y a los datos contenidos en él.
¿Qué es una superficie de ataque?
El término superficie de ataque se refiere a todos los puntos de entrada posibles por los que los cibercriminales pueden acceder a los sistemas de una organización para robar datos. Cuanto más pequeña sea la superficie de ataque, más fácil será proteger su información privada. Por ello, es imprescindible reducir la superficie de ataque implementando el principio de privilegios mínimos, aplicando un marco de seguridad de confianza cero y actualizando el software con frecuencia para solucionar cualquier vulnerabilidad de seguridad.
Tipos de superficies de ataque
Existen tres tipos principales de superficies de ataque: digital, física y de ingeniería social. Una superficie de ataque digital contempla cualquier aspecto en línea de los sistemas de una organización que pueda ser objeto de ataques, como sitios web o protocolos de red. Por ejemplo, si una organización tiene una aplicación web y un cibercriminal la vulnera, podría acceder sin autorización a la red y robar datos privados.
Una superficie de ataque física es toda información a la que se accede por medios físicos, como dispositivos robados o papeles en los que se ha dejado escrita alguna contraseña. Dado que los cibercriminales necesitarían estar físicamente presentes en una oficina para vulnerar esta superficie de ataque, en este caso es mucho más habitual que los perpetradores sean personas con información privilegiada e intenciones maliciosas. Pudiera ocurrir que un empleado resentido utilizara su acceso privilegiado para vulnerar los sistemas internos con malware, robar información privada o poner en peligro la seguridad de la organización.
Por último, una superficie de ataque de ingeniería social se centra principalmente en la manipulación para engañar a las víctimas a fin de que revelen información confidencial. Las tácticas de ingeniería social aprovechan las vulnerabilidades emocionales de los seres humanos para influir en las personas con el objetivo de que compartan información privada, descarguen software malicioso o, incluso, envíen dinero a los cibercriminales. Se trata de un problema especialmente peligroso, porque los cibercriminales pueden manipular psicológicamente a los empleados haciéndose pasar por alguien que conocen y que parece ser de confianza para que compartan información personal por medio de engaños.
Principales diferencias entre un vector de ataque y una superficie de ataque
Aunque los vectores de ataque y las superficies de ataque guardan cierta relación, tienen más diferencias que similitudes. Vamos a profundizar algo más en algunas de las principales diferencias entre ambos conceptos.
Un vector de ataque es un método de ataque, mientas que una superficie de ataque representa el número total de vulnerabilidades
Ambos términos aluden a las deficiencias de seguridad, pero un vector de ataque es la forma en que un cibercriminal ataca, mientras que una superficie de ataque son las posibles deficiencias de las que puede aprovecharse. Un vector de ataque es la forma específica en que los cibercriminales podrían abusar de los sistemas de una organización; por ejemplo, enviando correos electrónicos de phishing o engañando a los empleados para que descarguen malware. Una superficie de ataque supone el abanico de opciones que los cibercriminales pueden utilizar para atacar con estos vectores de ataque. Por ejemplo, la superficie de ataque pueden ser empleados a los que se puede engañar fácilmente para que compartan información, pero el vector de ataque sería el mensaje que el cibercriminal les envía para lograr acceder a los datos de la organización.
Un vector de ataque tiene un objetivo concreto, mientras que una superficie de ataque es más general
Una superficie de ataque sería una casa con muchas puertas y puntos de entrada diferentes; un vector de ataque sería el método específico que utiliza un ladrón para entrar por una ventana sin cerrar. Aunque consideramos las superficies de ataque un concepto más general por representar el número total de deficiencias de seguridad y puntos de entrada, decimos que los vectores de ataque tienen el objetivo concreto de obtener acceso no autorizado y robar datos. Saber que un cibercriminal va a utilizar un método específico para aprovechar una vulnerabilidad de seguridad debería servir de guía para reducir la superficie de ataque y evaluar cualquier deficiencia de los sistemas antes de que se produzca un posible ataque cibernético.

Un vector de ataque evoluciona rápidamente, mientras que una superficie de ataque es más estable
Dado que las actualizaciones de software y los estándares de seguridad evolucionan con frecuencia para solucionar vulnerabilidades con parches, los vectores de ataque también pueden cambiar en función de la forma en que los cibercriminales se adaptan a técnicas más eficaces. Por su parte, una superficie de ataque no cambia de manera tan drástica, porque los cambios en la seguridad de una organización suelen producirse de forma más gradual. Por tanto, una superficie de ataque cambia con menos frecuencia y es más estable que un vector de ataque, que debe adaptarse a las nuevas vulnerabilidades a medida que vayan apareciendo.
Cómo pueden las organizaciones reducir su superficie y sus vectores de ataque
Una organización puede reducir su vulnerabilidad a diferentes vectores de ataque y minimizar sus superficies de ataque manteniendo el software actualizado, implementando controles de acceso de privilegios mínimos y aplicando prácticas seguras respecto de las contraseñas.
Mantenga el software y los sistemas operativos actualizados
Garantice que todos los dispositivos de la organización tengan instalados el software y los sistemas operativos más recientes y podrá reducir la superficie de ataque. Las actualizaciones de software solucionan fallos de seguridad y errores conocidos, por lo que es mucho menos probable que los dispositivos se vean comprometidos en un posible ataque cibernético si se han actualizado. Si los empleados no actualizan el software de sus dispositivos, la superficie de ataque crecerá y los cibercriminales tendrán a mano más vectores de ataque, como infecciones por malware, para robar datos importantes.
Implemente el acceso de privilegios mínimos
Implemente el acceso de privilegios mínimos en su organización para proteger los datos sensibles frente a usuarios no autorizados. El acceso de privilegios mínimos ofrece a los usuarios autorizados solo el acceso necesario para realizar su trabajo, especialmente en el caso de las cuentas privilegiadas. Si implementa este principio, reducirá la superficie de ataque, porque los cibercriminales tendrán disponibles menos puntos de entrada que aprovechar para acceder y robar datos. La forma más sencilla de implementar el acceso de privilegios mínimos es con una solución de gestión del acceso privilegiado (PAM) que proteja y controle las cuentas que acceden a datos sensibles, como las de los equipos de TI o del personal de RR. HH.
Si una organización no implementa el acceso de privilegios mínimos, los cibercriminales pueden perpetrar un ataque de phishing contra cualquier empleado y, si alguno cae en la trampa, acceder a los datos más sensibles de la organización. Sin embargo, con el acceso de privilegios mínimos, los cibercriminales tendrán más restricciones en cuanto a los datos a los que pueden acceder, porque solo tendrán un acceso limitado en función de los permisos específicos de este empleado, los cuales se designan a través de controles de acceso basados en roles (RBAC).
Obligue a utilizar contraseñas seguras y exclusivas, y la autenticación MFA
En su organización, deben adoptar prácticas seguras en torno a la higiene de las contraseñas de todas las cuentas a fin de reducir los vectores de ataque y las superficies de ataque. Debido a que vulnerar contraseñas poco seguras, comprometidas o reutilizadas representa un vector de ataque habitual para los cibercriminales, imagine lo importante que es que los empleados utilicen contraseñas seguras y exclusivas, que consten de al menos 16 caracteres y de una combinación de letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos. Con contraseñas seguras y exclusivas, la organización minimizará las posibilidades de que un cibercriminal obtenga acceso no autorizado y reducirá el tamaño de la superficie de ataque. Muchas soluciones PAM incluyen la gestión de contraseñas, por lo que cuando los empleados hayan actualizado sus contraseñas por otras más seguras, podrán también protegerlas y gestionarlas con facilidad.
Además de utilizar contraseñas seguras, los empleados tienen que habilitar la autenticación multifactor (MFA) en todas las cuentas de Internet, a fin de añadir una capa más de seguridad. La autenticación MFA requiere más de una forma de autenticación para verificar la identidad cuando se intenta acceder a un servicio o una cuenta. Los PIN, las respuestas a preguntas de seguridad, los códigos de las aplicaciones de autenticación o la información biométrica son ejemplos de autenticación MFA. Si un empleado tiene habilitada la MFA, pero su contraseña se ve comprometida, los cibercriminales no podrán acceder a la cuenta, porque seguirán necesitando el método adicional para verificar que son quienes dicen ser.
Segmente las redes
Una buena estrategia para reducir los vectores y las superficies de ataque es segmentar las redes, porque se limita el número de dispositivos que se ven expuestos a los cibercriminales si hackean los sistemas. También será más fácil implementar el RBAC si se segmentan las redes, porque así se puede limitar el acceso de algunos empleados a partes confidenciales de una red y, en caso de que un cibercriminal vulnerara sus contraseñas, no podría acceder sin autorización a información muy privada. Segmentar las redes también ayuda a evitar que los cibercriminales se desplacen lateralmente por la red de la organización para poder acceder a más datos, por lo que también se minimizan los vectores y las superficies de ataque.
Haga con frecuencia pruebas de penetración y auditorias de seguridad
Si lleva a cabo con regularidad pruebas de penetración, la organización podrá reducir su superficie de ataque porque se podrán identificar las deficiencias de seguridad antes de que algún cibercriminal las detecte. Las pruebas de penetración simulan un ataque cibernético y las organizaciones suelen realizarlas para determinar cualquier vulnerabilidad que deban solucionar antes de que se produzca un posible ataque real. Recalcamos que son una simulación, por lo que suponen un método esencial de reducir la superficie de ataque, porque la organización puede conocer sin consecuencias lo segura que es frente a las violaciones de datos y otros ataques cibernéticos con los que se podrían dañar o robar datos importantes.
Realizar auditorías de seguridad con frecuencia dará a la organización una idea de cómo mejorar cualquier deficiencia, lo que reducirá también el número de vectores de ataque que los cibercriminales podrían utilizar para obtener acceso no autorizado a la red. Si conoce dónde existen deficiencias de seguridad en la organización a través de las auditorías, puede mitigar cualquier vulnerabilidad y crear procedimientos de seguridad más sólidos para minimizar los vectores de ataque y reducir la superficie de ataque.
Capacite a sus empleados una vez al mes para que sean más conscientes de los problemas de seguridad
Si hace que los empleados participen en cursos mensuales de concienciación en materia de seguridad, logrará reducir los vectores y la superficie de ataque, porque aprenderán a detectar los intentos de phishing y otras amenazas cibernéticas. Los cibercriminales suelen atacar a los empleados con correos electrónicos de phishing, haciéndose pasar por compañeros de trabajo o por el mismo director general de la organización para ganarse su confianza y engañarles a fin de que compartan información privada. Pero si se imparten cursos de seguridad mensuales, los trabajadores estarán mejor preparados para identificar cualquier intento de phishing antes de caer en la estafa y poner en peligro la privacidad de los datos de la organización. Formar a los empleados para que detecten cualquier intento de phishing y sepan interactuar con los correos electrónicos sospechosos reducirá los vectores y la superficie de ataque, porque los cibercriminales no podrán engañarlos con el objetivo de que revelen información confidencial.
Una forma de prepararlos es realizando una prueba de phishing, que envía simulaciones realistas de correos electrónicos de phishing a los empleados y notifica si estos llegan a interactuar con los mensajes. Si los empleados creen que estos mensajes son dignos de confianza y caen en la estafa simulada, sabrá en qué aspectos mejorar la formación en seguridad y qué cursos complementarios se podrían impartir.
Proteja a su organización contra las vulnerabilidades
Cualquier vulnerabilidad de seguridad en las redes o los sistemas de la organización podría perjudicar mucho a los datos, la seguridad y la reputación. Defiéndase reduciendo los vectores y la superficie de ataque con la ayuda de una solución PAM como KeeperPAM®, que protege las contraseñas y las cuentas privilegiadas de la organización en una plataforma unificada.
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