La Gobernanza y Administración de Identidades (IGA) desempeña un papel importante en determinar quién debe tener acceso a datos confidenciales y cuándo se debe otorgar ese
Las cuentas privilegiadas proporcionan acceso a los datos y los sistemas más sensibles de las organizaciones. Entre los principales desafíos en la gestión de cuentas privilegiadas se encuentran la falta de visibilidad, las políticas de control de acceso incoherentes, las prácticas de gestión de contraseñas no seguras y los planes inadecuados de respuesta ante incidentes.
Siga leyendo para conocer siete de los desafíos más habituales a los que se enfrentan las organizaciones cuando gestionan cuentas privilegiadas y cómo superar estos desafíos con la ayuda de una solución de gestión del acceso privilegiado (PAM).
1. Falta de visibilidad y control sobre las cuentas privilegiadas
A medida que las organizaciones crecen, la gestión de las cuentas privilegiadas se vuelve más difícil. Sin un sistema centralizado, es posible que los equipos de TI pierdan la pista de las cuentas y el acceso que tienen a los datos sensibles y sistemas en los que se encuentra su información. Las credenciales compartidas en los entornos locales y los niveles de acceso inconsistentes en los entornos en la nube dificultan la aplicación de las políticas de seguridad. La falta de visibilidad y control sobre estas cuentas aumenta el riesgo de robo de credenciales, las amenazas internas y los movimientos laterales dentro de una red si el acceso no autorizado pasa sin ser detectado.
Cómo abordar este desafío
Las organizaciones pueden obtener control sobre las cuentas privilegiadas con una solución de PAM centralizada como KeeperPAM®. KeeperPAM ofrece visibilidad y control completos, requiriendo flujos de trabajo de aprobación y un seguimiento de la actividad de las cuentas privilegiadas. Las auditorías periódicas y la supervisión continua son importantes para que se concedan los permisos adecuados y se detecten comportamientos sospechosos.
2. Políticas de control de acceso incoherentes
Son muchas las organizaciones que encuentran dificultades para aplicar políticas de control de acceso de forma coherente, lo que da lugar a que los usuarios tengan permisos excesivos o insuficientes. Las diferentes reglas de acceso entre equipos dificultan la aplicación de las políticas por parte de los equipos de seguridad, lo que conlleva el riesgo de incumplir el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de los Seguros Médicos (HIPAA) y la Ley Sarbanes-Oxley (SOX). Esta incoherencia también puede hacer que los usuarios privilegiados cuente con un nivel de acceso innecesario, aumentando el riesgo de uso indebido o amenazas internas.
Cómo abordar este desafío
Las organizaciones pueden mitigar los riesgos asociados a las políticas de control de acceso incoherentes aplicando el Principio de privilegios mínimos (PoLP), garantizando que los usuarios solo tengan el acceso necesario. PoLP limita el acceso privilegiado y restringe los privilegios administrativos. También debe aplicarse el control de acceso basado en roles (RBAC) para estandarizar el acceso en los sistemas asignando el acceso en función de los roles en lugar de las personas.
Para reforzar los controles de acceso, las organizaciones deben aprovechar la gestión de la ampliación y delegación de privilegios (PEDM), que garantiza que solo los usuarios autorizados puedan aumentar sus privilegios cuando sea necesario. PEDM aplica el acceso justo a tiempo (JIT) y minimiza los riesgos asociados con el acceso privilegiado continuo, permitiendo a los usuarios ampliar temporalmente sus privilegios cuando sea necesario. Un aspecto crucial del PEDM es el uso de cuentas efímeras, que otorgan acceso temporal y elevado para una tarea específica creando cuentas temporales completamente nuevas, sin elevar los privilegios de las cuentas existentes. Una vez completada una tarea, la cuenta efímera se elimina automáticamente para evitar que siga pudiendo acceder a los datos sensibles.
Incluso con controles como PoLP, RBAC y PEDM, los requisitos de acceso cambian con el tiempo tan pronto los empleados comienzan a desempeñar diferentes roles o evolucionan las amenazas de seguridad. Las revisiones periódicas del acceso son cruciales para ajustar los permisos a medida que cambian los roles o evolucionan las amenazas de seguridad, reduciendo el exceso de privilegios y garantizando el cumplimiento.
3. Prácticas no seguras de gestión de contraseñas
Muchas organizaciones carecen de prácticas seguras de gestión de contraseñas. Las contraseñas débiles, reutilizadas y mal gestionadas, además de almacenar contraseñas en documentos sin cifrar, aumentan el riesgo de ataques de relleno de credenciales, ataques de ransomware y violaciones de datos.
Cómo abordar este desafío
Según el Informe de investigaciones de violaciones de datos de Verizon de 2024, el 75 % de los cibercriminales suelen atacar a las cuentas privilegiadas con contraseñas débiles que se han visto comprometidas, por lo que las organizaciones deben aplicar las prácticas recomendadas en materia de gestión de contraseñas. En lugar de almacenar las credenciales en documentos sin cifrar, deben utilizar una solución PAM con una bóveda de contraseñas cifrada y una rotación de contraseñas automática. Como las contraseñas seguras por sí solas no bastan para proteger las cuentas privilegiadas, las organizaciones deben aplicar la autenticación multifactor (MFA) para contar con una capa adicional de seguridad. También deben aplicar políticas seguras en materia de contraseñas, lo que exige contraseñas largas y complejas, previene la reutilización de contraseñas, programa la rotación automatizada de contraseñas y realiza auditorías periódicas de contraseñas para identificar las credenciales débiles o filtradas.
4. Falta de un monitoreo efectivo de las sesiones
Las organizaciones que no monitorean eficazmente las sesiones privilegiadas se enfrentan a importantes riesgos de seguridad, como las violaciones de datos y las amenazas internas. La actividad no supervisada, como los cambios no autorizados o la instalación de malware, puede pasar desapercibida. El registro de las sesiones es crucial a la hora de investigar los ataques cibernéticos, y ayudan a identificar la causa de un ataque, las partes responsables y los datos comprometidos. Sin ellos, las organizaciones no pueden evaluar adecuadamente las violaciones de seguridad.
Cómo abordar este desafío
Las organizaciones deben implementar el monitoreo en tiempo real, el registro de sesiones y el seguimiento centralizado para mitigar los riesgos de las sesiones privilegiadas no supervisadas. El monitoreo en tiempo real alerta a los equipos de seguridad sobre actividades sospechosas, lo que hace posible responder rápidamente. Las organizaciones deben integrar el monitoreo de sesiones con la gestión de información y eventos de seguridad (SIEM) para disponer de un seguimiento centralizado de los eventos y una seguridad mejorada al detectar los intentos de inicio de sesión inusuales, el aumento de privilegios o el acceso no autorizado en varias herramientas de seguridad. Las alertas en tiempo real que se integran en el SIEM permiten a las organizaciones identificar y evaluar los incidentes de seguridad con mayor rapidez, lo que mejora la respuesta a los incidentes.
5. Dificultad para gestionar el acceso de los proveedores externos
Conceder a los proveedores externos acceso a las cuentas privilegiadas presenta riesgos de seguridad. Los proveedores externos con permisos elevados requieren controles y supervisión estrictos, para evitar violaciones de seguridad y la vulneración de credenciales. Por ejemplo, algunos proveedores pueden necesitar acceso temporal, mientras que otros pueden compartir credenciales de acceso con todo su equipo. El acceso temporal o las credenciales de inicio de sesión compartidas reducen la visibilidad, lo que dificulta el seguimiento de la actividad y dificulta responsabilizar a los proveedores por usos indebidos.
Cómo abordar este desafío
Para reducir los riesgos relacionados con los proveedores externos, las organizaciones deben implementar el acceso justo a tiempo (JIT), otorgando acceso privilegiado solo cuando sea necesario y revocándolo de forma automática después. De esta manera, se limita la exposición y se reduce el riesgo de acceso no autorizado. Las organizaciones también deben monitorear la actividad de los proveedores, registrar los datos de acceso y hacer revisiones periódicas de los accesos para detectar los riesgos de seguridad, hacer cumplir las responsabilidades y poder responder rápidamente a los incidentes.
6. Planes inadecuados de recuperación y respuesta a incidentes
Cuando una cuenta privilegiada se ve comprometida, muchas organizaciones entran en pánico porque no tienen planes claros de respuesta a los incidentes, lo que retrasa las acciones, aumenta el daño y alarga el tiempo de recuperación. Sin un plan, las organizaciones pueden encontrar dificultades para identificar a las partes responsables o evaluar el alcance de la brecha de seguridad. Las respuestas tardías permiten a los cibercriminales escalar los privilegios o interrumpir las operaciones, lo que dificulta la contención de la violación de seguridad y aumenta los posibles daños.
Cómo abordar este desafío
Las organizaciones deben prepararse para el uso indebido de las cuentas privilegiadas creando un plan de respuesta a incidentes que defina las funciones, las acciones de respuesta y los procedimientos de contención. Los simulacros regulares ayudan a los equipos de seguridad a responder rápidamente a los incidentes, mientras que las simulaciones miden su eficacia. Los registros detallados de la actividad de las cuentas privilegiadas deben conservarse de forma segura para analizar los incidentes y reforzar los controles de acceso.
7. Dificultad para escalar las soluciones de PAM para las organizaciones en crecimiento
A medida que las organizaciones crecen, la gestión manual de las cuentas privilegiadas aumenta los riesgos de seguridad y la posibilidad de que se cometan errores humanos. El seguimiento del acceso a los datos sensibles se vuelve más difícil, lo que da lugar a descuidos y a permisos excesivos. Las soluciones de PAM tradicionales, que suelen estar diseñadas para entornos locales, tienen dificultades para escalar en entornos complejos, híbridos o basados en la nube, lo que dificulta la implementación de una solución automatizada y escalable para el monitoreo de las cuentas privilegiadas.
Cómo abordar este desafío
Las organizaciones necesitan una solución de PAM escalable para gestionar las cuentas privilegiadas en los entornos en expansión. La solución ideal crece con la organización y admite infraestructuras locales, en la nube e híbridas, y ofrece una gestión centralizada además de automatización del aprovisionamiento y la eliminación de cuentas. De esta manera, se reducen los errores humanos, los retrasos en las respuestas y las brechas de seguridad. Invertir en una solución de PAM nativa de la nube ofrece escalabilidad y una integración sin interrupciones con los entornos en la nube en crecimiento.
Supere los desafíos más habituales de las cuentas privilegiadas gracias a KeeperPAM
Para superar estos desafíos habituales de las cuentas privilegiadas, su organización debe implementar KeeperPAM. KeeperPAM ofrece acceso JIT, rotación automatizada de contraseñas, supervisión de sesiones privilegiadas y una integración sin interrupciones para que su organización disfrute de un control y una visibilidad totales de las cuentas privilegiadas. Al eliminar los errores humanos e implementar el acceso de privilegios mínimos con KeeperPAM, su organización puede reducir los riesgos de seguridad y mejorar el cumplimiento de los requisitos normativos.
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